Algo Demente — Ideas para pensar

Qué hacer cuando la actitud de otra persona te molesta

Por Lic. Matías Bustos

Qué hacer cuando la actitud de otra persona te molesta

Cuando alguien te hace algo malo o tiene una mala actitud hacia vos, solés enojarte, ¿verdad? Pero enojarte no siempre es la mejor opción.

Lo primero que tenés que entender es que cuando a vos te molesta la actitud o la conducta de otro, el problema no es del otro. El problema es tuyo. Es a vos a quien le molesta esa conducta. Te quiero compartir una forma que fui armando con los años, en el consultorio, para ordenar esto, no es una clasificación científica ni nada por el estilo, es más bien una manera práctica de pensarlo. Frente a esto, nos podemos encontrar con cuatro situaciones diferentes. La número uno es que el otro ignore que eso que está haciendo o esa actitud que tuvo a vos te molesta. Sí, a veces lo ignoran. Es más, la mayoría de las veces lo ignoran. Frente a esto no podés enojarte. Estamos frente a un ignorante, alguien que no sabe, alguien que necesita aprender. Y tu rol es el rol de un docente. Vos tenés que enseñarle. Mirá, flaco, flaca, esto a mí me molesta, esto a mí no me gusta, tuviste esta y esta actitud y esto a mí me hace mal, no es tu actitud estuvo mal, es a mí me hace mal. La segunda es el persistente o perseverante. Te hago una pregunta a vos. ¿Acaso cuando vos estudiabas, las lecciones te las aprendías en la primera lectura? Estoy seguro que no. A las personas nos pasa lo mismo, cuando estamos habituados a comportarnos de una manera o a tener determinadas actitudes, a veces hay cierta resistencia para que podamos cambiar. Y ahí es donde vos necesitás ser no solo docente, sino además tenés que ser tolerante. Poder repetir, recordar, anticipar, la cantidad de veces que puedas y que sea necesario para que esa otra persona entienda que eso a vos te hace mal. La tercera situación es aquel que ya sabe, que ya se da cuenta, pero que lo hace igualmente porque obtiene un beneficio. La mayoría de las veces creemos que las personas siempre obtienen un beneficio en hacernos algo que no nos gusta o algo que nos hace mal. Bueno, la verdad es que no es así, estos son los menos de los casos. Cuando ese otro obtiene un beneficio real en hacernos lo que nos hace, ahí sí tenemos derecho a enojarnos. Porque está pasando por encima de nosotros, de nuestros sentimientos, de nuestras necesidades para sacar un provecho para sí mismo. Ahí nos podemos enojar, besitos, besitos, nos vemos en otra vida, porque esa relación no puede continuar porque esta persona va a seguir haciéndome daño si obtiene un beneficio al hacerlo. Y por último está el que lo sabe, se da cuenta, no gana nada haciéndolo pero así y todo llegado el momento igualmente lo hace. Esta es la persona que insiste en esa actitud, la que llegado el momento de actuar sigue actuando de la misma manera no importa cuántas veces se lo digamos. De esta persona tenemos dos posibilidades. Alejarnos lo más posible, porque nos va a seguir haciendo daño y no va a cambiar, y no hay nada que nosotros podamos hacer para evitarlo, o sugerirle que consulte con un especialista.

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